El director de actores Javier “Griego” Falcón comparte su mirada sobre los desafíos de la puesta escénica en la Fiesta Nacional de la Vendimia 2026, el trabajo en un espacio de gran escala y la articulación entre distintos lenguajes artísticos que dan forma al espectáculo.

— ¿Cuál es tu rol dentro de la Fiesta Nacional de la Vendimia 2026?
— Mi nombre es Javier Falcón, muchos me conocen como Griego, y soy el director de actores de la Fiesta Nacional de la Vendimia 2026, 90 cosechas de una misma cepa. Estoy trabajando con mucha felicidad en la dirección de actores, un rol que implica un gran desafío, especialmente al momento de coordinar y dirigir a más de 200 personas en escena, entre actores, personas con discapacidad y acróbatas.

— ¿Cuáles son los principales desafíos que plantea ese trabajo en el Teatro Griego Frank Romero Day?
— Uno de los principales desafíos tiene que ver con el manejo espacial que requiere la fiesta y con la articulación permanente con la danza en los distintos cuadros. La Vendimia exige pensar siempre desde el punto de vista del espectador: qué va a ver, desde dónde lo va a ver y cómo llega la acción escénica a cada rincón del anfiteatro.

— Esta es tu segunda experiencia como director de actores en Vendimia. ¿Qué diferencias encontrás con otros formatos teatrales?
— En cada edición me planteo un desarrollo personal vinculado al manejo del espacio. En el teatro convencional se trabaja, como máximo, en escenarios de seis metros por cuatro, mientras que en el Teatro Griego el espacio se amplía a cuarenta o cincuenta metros por veinticinco. No es el mismo cuerpo expresivo el que se presenta en un escenario cerrado que el que se necesita para un espacio de estas dimensiones.

— ¿Cómo se trabaja la proyección corporal para un público tan amplio?
— El desafío está en cómo proyectar el cuerpo y la energía para que lleguen de la misma manera tanto al espectador que está a veinte metros como a quien se encuentra a más de ciento treinta metros, incluso en los cerros.

— ¿De qué manera se transmite ese trabajo durante los ensayos?
— Este trabajo se transmite durante ensayos que duran aproximadamente un mes, por lo que es fundamental ser sistemático, concreto, específico y asertivo. Una de las mayores dificultades de la Vendimia es transmitirle a los actores herramientas claras para que luego ellos puedan llevarlas al público.
— Si bien buscamos generar una conexión más cercana con el espectador de la primera platea, el objetivo es que esa conexión se sostenga en toda la extensión del teatro.

— ¿Qué aprendizajes te dejó tu primera Vendimia como director de actores?
— La experiencia de la primera Vendimia fue muy intensa. En esa oportunidad me propuse, como desafío personal, trabajar con elementos de la comedia y del arte desde la narrativa. Había cuadros en los que estos recursos estaban planteados de manera interna, con la aparición de personajes extranjeros, personajes familiares y distintas categorías de roles que debían quedar claras en escenas de apenas tres minutos. Fue un trabajo muy interesante, especialmente en relación con los personajes protagónicos.

— ¿Cómo se plantea el desafío actoral en esta Vendimia 2026?
— En esta Vendimia el desafío actoral se plantea de manera diferenciada. Los dos personajes protagónicos masculinos trabajarán desde una energía más lenta, acorde a la edad que representan. Su proyección corporal será amplia, pero sin velocidad excesiva, ya que se trata de personajes que regresan desde la muerte para observar esta Vendimia.

— ¿Qué rol cumple el personaje femenino dentro del relato?
— La energía y el ritmo los aporta el personaje femenino, la historia del viento, que será quien los envuelva, los impulse y marque la cadencia necesaria dentro de la fábula. Este equilibrio es fundamental para no romper la continuidad del relato.

— Más allá de lo escénico, ¿qué desafíos personales te plantea cada Vendimia?
— Cada Vendimia me plantea desafíos personales que muchas veces no me dejan dormir. No tienen que ver con lo monetario, sino con lo intelectual y lo profesional: qué puedo probar en esta Vendimia que no probé en las anteriores y que me permita crecer. Equivocarse también es parte del proceso; si algo no funciona, sirve para mejorar en el futuro, y si funciona, es un gran logro.

— ¿Cómo se articula el trabajo entre actores, danza contemporánea y folclore?
— Otro gran desafío es lograr el encuentro entre distintos lenguajes y géneros. En la danza contemporánea el cuerpo es central, pero a veces cuesta la conexión con el entorno. En el folclore ocurre lo contrario: hay una gran expresividad, pero menos escucha del exterior. Articular actores, bailarines contemporáneos y folclóricos requiere construir puentes para que esos mundos se encuentren y avancen juntos.

— ¿Creés que ese ensamble debería pensarse desde etapas más tempranas?
— Esto implica pensar la Vendimia, a futuro, con un mayor nivel de ensamble desde las primeras etapas del proceso, y no solo en las instancias finales, cuando las coreografías y los argumentos ya están definidos.

— Desde lo narrativo, ¿qué propone la Vendimia 2026?
— La Vendimia 2026 propone un reencuentro con muchas Vendimias dentro de una misma Vendimia. La historia está sostenida por tres personajes protagónicos que permiten recuperar figuras históricas fundamentales que no habían sido representadas hasta ahora y que fueron claves en la instalación de la fiesta en Mendoza.

— ¿Cómo conviven la tradición y la innovación dentro del espectáculo?
— Esta reivindicación del pasado convive con innovaciones actuales y con escenas tradicionales, como las vinculadas a los inmigrantes, que aparecen desde la mirada del recuerdo colectivo que siempre atraviesa la Vendimia.

— ¿Qué significa para vos ser parte de la Vendimia?
— Es un enorme placer formar parte de esta fiesta. Es un desafío constante y una gran alegría ver cómo ese júbilo va creciendo a medida que se acerca la fecha. La Vendimia culmina con una sensación de plenitud: estar en el Teatro Griego, frente a miles de espectadores, observar sus rostros y ver cómo se transforman al reconocer una historia que ya conocen, pero que vuelven a disfrutar.

— ¿Qué valor destacás de la Fiesta Nacional de la Vendimia en el contexto actual?
— La Vendimia genera un encuentro que hoy resulta cada vez más necesario. En un mundo atravesado por la tecnología, donde muchas veces se pierde el contacto con el otro, la Vendimia funciona como un partido de fútbol: personas que no se conocen se sientan una al lado de la otra y terminan compartiendo una misma emoción, festejando e interactuando. Esa experiencia colectiva es, sin dudas, uno de los mayores valores de la Fiesta Nacional de la Vendimia.

De esta manera, la Vendimia 2026 se construye como un espacio de encuentro entre tradición e innovación, donde el trabajo actoral ocupa un lugar central en la narración escénica. 90 cosechas de una misma cepa se proyecta así como una celebración colectiva que recupera la memoria, potencia el trabajo artístico y reafirma el valor cultural de la Fiesta Nacional de la Vendimia como una de las expresiones más significativas de la identidad mendocina.