La directora coreográfica de la Fiesta Nacional de la Vendimia 2026 comparte cómo se construye la danza de una edición aniversario que conjuga historia, relato y emoción.
Con una extensa trayectoria dentro del ámbito vendimial, Graciela Ruíz asume en 2026 el desafío de dirigir la coreografía general del espectáculo central 90 cosechas de una misma cepa. En esta entrevista, detalla el proceso creativo, la importancia del trabajo en equipo y el valor simbólico de una Vendimia que celebra 90 años de tradición, identidad y cultura.
— ¿Qué hace una encargada de coreografía general?
— Se encarga de todos los dibujos coreográficos, de dirigir a los coreógrafos que son los encargados de llevar a cabo las coreografías de la Vendimia.
— ¿Y cuándo empieza su trabajo junto al director?
— El trabajo con el director comienza mucho antes de que se inicie el concurso. Cuando él tiene la idea, arma su equipo y me convoca, es ahí donde empieza el proceso. Me cuenta cuál es su propuesta y plantea qué es lo que quiere contar. La coreografía en la Vendimia está íntimamente ligada a la música y, en ese sentido, trabajar con Paito Figueroa es un gran privilegio. Es un músico excelente, muy inspirador, a quien admiro profundamente, y para mí es muy fácil crear a partir de su música.
— ¿Cómo se crea una coreografía para un espectáculo de estas dimensiones?
— La coreografía en la Vendimia no surge de manera aislada. Es un trabajo ya estipulado, pensado en función de lo que el director quiere, lo que la puesta requiere y lo que el guión plantea. En mi caso hay inspiración, pero también hay mucho razonamiento: no es solo dejarse llevar, sino pensar qué es lo que se debe hacer y cómo contar esa historia desde el cuerpo.
— ¿Cómo ha sido tu experiencia en ediciones anteriores de Vendimia?
— Mi primera Vendimia fue en 2009, en una fiesta realizada en la Ciudad de Mendoza. En 2012 fui por primera vez coreógrafa de contemporáneo en la Fiesta Central, rol que volví a ocupar en 2017. En 2024, trabajé nuevamente junto a Pablo Perri como coreógrafa de contemporáneo y, este año asumo el desafío de ser la coreógrafa general. En la Vendimia conviven la coreografía contemporánea y la coreografía folclórica, y mi trabajo se guía siempre por la apuesta del director y por la estructura musical que él define.
— En la Vendimia conviven distintos lenguajes, ¿Qué tipos de coreografía forman parte del espectáculo?
— En la Vendimia hay coreografía contemporánea y folclórica, y ambas tienen un rol fundamental dentro del espectáculo. Lo contemporáneo tiene como misión transmitir lo que está pasando, contar la historia, y está muy ligado al relato. El folclore, en cambio, nos conecta con nuestras raíces, con lo que somos, con nuestra tradición. El malambo, por ejemplo, es una danza muy enérgica, profundamente nuestra, cargada de pasión. Es imposible no emocionarse con esa fuerza, más allá de que históricamente haya sido interpretado por varones y hoy también haya mujeres que lo bailan.
— ¿Cómo se vive el desafío de asumir la dirección coreográfica?
— Ante este desafío me siento profundamente orgullosa y bendecida por la oportunidad, pero también con una enorme responsabilidad. Amo la Vendimia, siento una gran pasión por esta fiesta y por estar acá, más aún sabiendo que se trata del festejo por los 90 años. Estoy muy agradecida a quien me convoca, en este caso a Pablo Perry, y también a los directores con los que trabajé en otras Vendimias. Todo tiene que salir bien, todo tiene que brillar.
— Durante el Acto Central, ¿Desde dónde sigue el desarrollo del espectáculo?
Durante la fiesta nos ubicamos donde podemos para verla, en las gradas disponibles, no hay un lugar específico. Pero lo importante es el resultado. Va a ser una fiesta hermosa, con un guión precioso y muy original. Nunca había visto que se tomara el guión desde ese lugar y, personalmente, me emocionó mucho. Es una fiesta con mucha historia, que va a mostrar tradición, pero que también va a ser moderna desde lo coreográfico.
— Por último, ¿Qué significa para usted “90 cosechas de una misma cepa”?
— Saber que es el 90 aniversario me llena de felicidad. Va a ser una fiesta hermosa. A mí me emocionó mucho desde el primer momento y me genera una enorme felicidad ser parte.
Con una propuesta coreográfica que dialoga entre la tradición y una mirada contemporánea, la Fiesta de la Vendimia 2026 se proyecta como un espectáculo profundamente emotivo y simbólico. Desde el movimiento, la música y el relato, este show celebrará nueve décadas de historias con una puesta en escena pensada para conmover tanto al público como a quienes realizan “90 cosechas de una misma cepa”.


