El director audiovisual de la Fiesta Nacional de la Vendimia 2026, explica el rol de las pantallas en “90 cosechas de una misma cepa”: una edición histórica que propone un recorrido visual a lo largo del tiempo.
El trabajo de Gustavo Lenarduzzi consiste en la realización integral de todas las imágenes que el público verá en las pantallas del escenario, un componente clave de la puesta escénica que dialoga de manera permanente con la música, la coreografía, la iluminación y la escenografía.
A continuación, en una entrevista exclusiva, el realizador audiovisual detalla los alcances de su rol, el proceso creativo de la fiesta y el significado especial que tiene esta edición aniversario.
— ¿Cuál es la función del director audiovisual dentro de la Fiesta Nacional de la Vendimia?
— El director audiovisual es el responsable de todo lo que el público ve en las pantallas del escenario. No se trata de la transmisión televisiva, con la que muchas veces se confunde este rol, sino de la realización completa de las imágenes que forman parte de la puesta escénica del espectáculo.
— ¿Las imágenes tienen momentos de mayor protagonismo dentro de la fiesta?
— El audiovisual tiene distintos niveles de protagonismo a lo largo del espectáculo. En algunos momentos cumple un rol central, especialmente en el inicio de la fiesta y en la presentación de los personajes principales. En otros cuadros acompaña la acción escénica y se integra al resto de los elementos. La pantalla no funciona de manera aislada, sino como parte de una experiencia visual unificada.
— ¿De qué manera se articula el trabajo audiovisual con las cajas lumínicas y otros recursos escénicos?
— Una parte fundamental del trabajo es la articulación con todas las áreas que aportan color y clima a la escena, como el vestuario, la iluminación, la escenografía y los distintos dispositivos lumínicos. El desafío está en coordinar cromáticamente estos elementos para lograr coherencia y armonía visual, ya sea desde la complementariedad o desde criterios compartidos, según lo requiera cada cuadro.
— ¿Cómo fue el proceso de trabajo junto al director Pablo Perri?
— Ya había trabajado en la Vendimia 2024 junto a Pablo Perri, quien volvió a convocarme para esta edición. Cuando finalizó la Vendimia 2025, me adelantó algunas pautas generales sobre la idea de la fiesta, lo que me permitió comenzar a pensar escenas con anticipación. El proceso se extiende durante aproximadamente un año y parte de un guión tentativo que se va desarrollando de manera conjunta, con un ida y vuelta constante hasta llegar al guión final que se presenta en la instancia de competencia.
— ¿Qué aprendizaje le dejó la experiencia de la Vendimia 2024?
— Fue una experiencia inédita para mí. Si bien vengo del campo audiovisual, este trabajo implica dejar de pensar en un producto autónomo y comenzar a concebirlo en diálogo permanente con otras áreas, como la coreografía, la escenografía y la dirección general. Es un desafío importante por la complejidad técnica y artística, y también por la magnitud del equipo humano involucrado.
— ¿Desde dónde vive la función y cómo observa la respuesta del público?
— Durante la función estoy ubicado en el área de control, frente al escenario, supervisando la operación técnica y atento a cualquier imprevisto. Esa posición también permite estar cerca del público y observar de manera directa sus reacciones, lo que funciona como un termómetro inmediato para evaluar el impacto de determinadas decisiones visuales.
— ¿Qué significa para usted formar parte de “90 cosechas de una misma cepa”?
— Es un honor ser parte de esta edición, que tiene un valor simbólico muy especial por celebrarse los 90 años de la Fiesta Nacional de la Vendimia. Esta vendimia se plantea como una fiesta en homenaje a la propia fiesta, un recorrido por todas las vendimias realizadas desde 1936 hasta la actualidad. Se busca poner en valor no solo el trabajo de la tierra, sino también reconocer a todas las personas que, a lo largo de estos 90 años, han sido parte de la construcción de esta celebración, algo que tendrá una presencia significativa en las pantallas del escenario.
De esta manera, “90 cosechas de una misma cepa” propone una puesta en escena que combina tradición, memoria e innovación. En ese entramado, el trabajo audiovisual se convierte en una parte fundamental para narrar la historia de la celebración y potenciar la experiencia del público. A través de las pantallas del escenario, las imágenes acompañarán el recorrido simbólico por nueve décadas de Vendimia, rindiendo homenaje a quienes hicieron posible, año tras año, la fiesta mayor de Mendoza.


